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RECONOCIENDO UNA GRAN LABOR

A finales de septiembre, principios de octubre, como todos los años, en la Universidad finaliza un curso y comienza el siguiente, y también como todos los años es el momento de las jubilaciones, algunas porque llega la edad, y algunas otras anticipadas.

Este curso que ha finalizado, 2023-2024, fue el último en el que ejerció su magisterio nuestro compañero Académico, Antonio Bernabé Salazar, Profesor Universitario y Catedrático del Área de Anatomía Patológica Comparada.

Tuve la inmensa suerte de compartir con Antonio el proyecto decanal entre los años 1999 y 2008. Cuando se presentó obtuvo un amplio respaldo y llegó con un proyecto muy claro, basado en dos pilares: transparencia e integrar a la Facultad en las listas positivas de la EAEVE.

Sometió todas y cada una de las muchas decisiones que se tomaron al refrendo y respaldo de la Junta de Facultad, y la integración de la Facultad en las listas positivas de la EAEVE se logró en 2002, dos años antes de lo que se había marcado como objetivo. Se superaron las deficiencias mayores que el equipo evaluador había detectado en la evaluación de 1996. Esta Facultad se convirtió en la tercera a nivel nacional en lograr el reconocimiento, lo que le hizo dar un salto de calidad importantísimo, colocándose, a su vez, como la tercera Facultad en los ranking nacionales y una referencia a nivel internacional. Posteriormente, en 2006 el Centro se volvió a someter al proceso de evaluación, el resultado fue positivo, aunque hubo controversia con la docencia en vacuno, por lo que el ECOVE pospuso su decisión casi un año, aunque en ese período no se sacó a la Facultad de las listas positivas.

Pero no solo fueron las listas positivas de la EAEVE, también se consiguió, en un tiempo muy escaso, apenas 4 meses, sacar adelante un plan de estudios que llevaba parado años por conflictos de intereses. Ese Plan de Estudios, entre otras cosas, sentó las bases de asignaturas tan importantes hoy en día como como Prácticas Tuteladas o el TFG.

Además, se regularizó la docencia bajo la premisa de que ninguna asignatura podía estar por encima de otra, y que no se podían solapar actividades teóricas y prácticas, estas dos cuestiones, hoy aparentemente tan obvias sucedían con mayor frecuencia de lo que sería deseable. El solapamiento llegaba a ser de más de un 80%.

Se diseñó y se puso en marcha el primer Sistema de Garantía de Calidad, impartiendo ponencias en el prestigioso Foro de Almagro de Calidad, porque esta Facultad era pionera en muchos proyectos como el de tutorización o la docencia adaptada al EEES.

La Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia fue, conjuntamente con la Complutense, la Autónoma de Barcelona y la de Córdoba, una de las 4 ponentes en la elaboración del Libro Blanco del Grado en Veterinaria, que fue editado por la Conferencia de Decanos y que sirvió de base para el diseño de los actuales grados en Veterinaria.

Todas estas aportaciones y muchas más hicieron que la Facultad de Veterinaria estuviera a la vanguardia en innovación docente, y que el resto de facultades de la Universidad de Murcia quisieran copiar nuestros proyectos como el sistema modular de prácticas por ejemplo.

En el capítulo de infraestructuras, dos tan básicas para la docencia veterinaria: Hospital Clínico y Granja Docente, que ya estaban casi terminadas, comenzaron a funcionar y a impartirse allí docencia.

Se reglamentaron y ordenaron múltiples aspectos de la vida en la Facultad que hasta ese momento no lo estaban.

Se normalizaron las relaciones con el Equipo Rectoral, que, por diversos motivos, estaban muy deterioradas lo que no favorecía nada a la Facultad, que en aquel momento estaba aislada y sin apoyos.

Pero quizá el logro más importante de Antonio Bernabé, fue conseguir que todos los integrantes de la Facultad remaran en el mismo sentido, cerrando en el Centro rencillas y brechas que parecían irreconciliables. Heridas que, por desgracia, se han vuelto a abrir.

Antonio, en suma, es un gran universitario, hecho éste que se lo reconoció la Comunidad Universitaria que le hizo merecedor del Premio Rector Lostau al Espíritu Universitario y Valores Humanos.

De Antonio muchos aprendimos, fue una escuela de cómo debe de ser y comportarse un líder en una institución universitaria, contando siempre con el equipo y alejado de protagonismos egocéntricos.

Por todo ello, Antonio Bernabé se merece mucho, y estoy seguro que los actuales gestores sabrán reconocerlo con algún acto especial, al que muchos miembros de la Facultad se sumarán de buen grado. No quiero finalizar sin hablar de la forma de ser de Antonio, siempre alegre, alejado de rencores, para todo el mundo tiene un recuerdo o una palabra amable. No cabe la menor duda de que la Facultad pierde un gran activo, aunque él a partir de ahora va a descansar con la satisfacción del deber cumplido, …. con creces.

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