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CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA DE ORIGEN BIOLÓGICO: LA GRAN OLVIDADA

Aunque nuestra legislación define contaminación atmosférica como la presencia en la atmósfera de materias, sustancias o formas de energía que impliquen molestia grave, riesgo o daño para la seguridad o la salud de las personas, el medio ambiente y demás bienes de cualquier naturaleza (Ley 34/2007 de calidad del aire y protección de la atmósfera, artículo 3, e), la misma norma, en su artículo 2.2 excluye de su ámbito de aplicación, entre otros, a los contaminantes biológicos, indicando que se regirán por una normativa específica, que no se ha desarrollado. Eso deja a los contaminantes biológicos fuera de las redes de vigilancia de la calidad del aire, ya que ninguna de las normas de desarrollo de la ley los tiene en consideración (Reales Decretos 102/2011, 38/2017 y 34/2023), centrándose en la caracterización de algunos gases contaminantes y la materia particulada, tanto la materia particulada en suspensión (PM10 y PM2.5) y los depósitos (1–4).

Sin embargo, muchas de las partículas de origen biológico presentes en el aerosol atmosférico causan enfermedades, infecciones como la gripe, la tuberculosis, o la COVID19, alergias, etc. En el caso concreto de los granos de polen y las esporas de los hongos, polinosis y asma alérgico. La polinosis es una reacción de hipersensibilidad de tipo I, mediada por IgE. El asma es una enfermedad que afecta a los pulmones, causando sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos durante la noche o por la mañana temprano. Es una de las enfermedades de duración prolongada más comunes en los niños, aunque los adultos también la padecen.

La Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI) (5) considera que el 30% de los ciudadanos europeos padecen alguna enfermedad alérgica, y estiman que para 2025 esa cifra puede alcanzar el 50%. Dicho de otra manera, unos 150 millones de ciudadanos en Europa padecen alguna enfermedad alérgica. Además, indican que el 45% de los pacientes alérgicos de la UE es probable que sean mal diagnosticados. 100 millones de europeos padecen rinitis alérgica y 70 millones asma. Según el informe Alergológica 2015 (6), de la Sociedad Española de Alergia e Inmunología Clínica los alérgenos más relevantes responsables de rinoconjuntivitis son los granos de polen, seguidos de los ácaros, epitelios y esporas de hongos y, con menor importancia, los alimentos, las cucarachas y las exposiciones ocupacionales. En cuanto al asma alérgico, en el mismo informe se señala que el 65,5% de los enfermos dieron positivo a las pruebas realizadas con granos de polen, el 46,5% a los ácaros, el 21,3% a los epitelios y el 10,1% a las esporas de hongos.

Si nos centramos en la prevalencia por Comunidades Autónomas (6), hay una gran diversidad, desde el 96,3% de sensibilizaciones a granos de polen en Castilla-La Mancha, con valores similares para Extremadura, Madrid, Castilla León y Aragón, hasta el valor más bajo detectado en Canarias. Sólo en 5 de las Comunidades o Ciudades Autónomas de las 18 incluidas en el estudio presentan un porcentaje menor de pacientes sensibilizados a granos de polen que a ácaros.

La polinosis es una enfermedad que disminuye la calidad de vida del enfermo que la padece, además disminuye su productividad. Como afecta de un modo importante a niños y adolescentes, lo hace en fases de la vida en la que la merma en la productividad tiene efectos muy negativos en el desarrollo intelectual y la formación. La empresa Ever Health indicó que para el año 2019 las pérdidas para las empresas por absentismo debido a las enfermedades alérgicas en España, se estimaba en 126,24 millones de euros (7).  La EAACI considera que no afrontar adecuadamente el diagnóstico y el tratamiento de estas enfermedades ocasiona unos costes en el rango de los 55 000 a 151 000 millones € anuales en Europa (5).

Los grupos de investigación que trabajamos en la vigilancia Aerobiológica de la atmósfera reivindicamos el desarrollo de la legislación que permita garantizar el mantenimiento de estos estudios y la disponibilidad de los datos como medida más eficaz para un diagnóstico etiológico correcto y la adopción por los enfermos de las medidas preventivas recomendadas por los clínicos.

Bibliografía:

1.             Jefatura del Estado. Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera [Internet]. BOE nov 16, 2007. Disponible en: https://www.boe.es/eli/es/l/2007/11/15/34/con

2.             Ministerio de la Presidencia. Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire [Internet]. BOE núm. 25, de 29/01/2011. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2011-1645&p=20170831&tn=1

3.             Ministerio de Presidencia y Administraciones Públicas. Real Decreto 39/2017, de 27 de enero, por el que se modifica el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire. BOE núm. 24, de 28 de enero de 2017.

4.             Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. Real Decreto 34/2023, de 24 de enero, por el que se modifican el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire; el Reglamento de emisiones industriales y de desarrollo de la Ley 16/2002, de 1 de julio, de prevención y control integrados de la contaminación, aprobado mediante el Real Decreto 815/2013, de 18 de octubre; y el Real Decreto 208/2022, de 22 de marzo, sobre las garantías financieras en materia de residuos [Internet]. BOE núm. 21, de 25/01/2023. Disponible en: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2023-2026

5.             The European Academy, of Allergy and Clinical, Immunology (EAACI). Advocacy Manifesto Tackling the Allergy Crisis in Europe – Concerted Policy Action Needed [Internet]. Bruselas: EAACI; 2015 [citado 18 de septiembre de 2018]. 6 p. Disponible en: http://www.eaaci.org/images/media/EAACI_Manifesto_brochure_Interactive.pdf

6.             SEAIC. Alergológica 2015 [Internet]. 2017 [citado 22 de mayo de 2018]. Disponible en: http://www.seaic.org/profesionales/alergologica-2015

7.             Observatorio de Recursos Humanos. Las alergias primaverales ocasionarán una pérdida de 6 millones de horas de trabajo [Internet]. 2019 [citado 7 de marzo de 2024]. Disponible en: https://www.observatoriorh.com/orh-posts/las-alergias-primaverales-ocasionaran-una-perdida-de-6-millones-de-horas-de-trabajo.html

Stella Moreno Grau, Luis Negral, José M Moreno

2 comentarios

  1. PEDRO ANTONIO BALANZA VICENTE

    Efectivamente, muy acertado el título de «la gran olvidada».
    En la contaminación atmosférica, solemos tener en cuenta sólo los agentes químicos. Esperemos que pronto se lleve a cabo esa regulación normativa.
    Felicidades por la entrada, Stella.

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