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¿HABLAMOS DE ESPECIALIZACIÓN INTELIGENTE TAMBIÉN EN GANADERÍA?

Estamos en la era de los especialistas donde a nivel profesional los perfiles por los que apuesta una región, la convierten en experta en una actividad laboral y comercial determinada, lo que favorece la implantación profesional  y la creación de una red de empresas auxiliares necesarias para que el sistema se mantenga o crezca, ganando en competitividad y siempre con respeto por el medio ambiente.

El sector ganadero no se beneficia de amnistías, ni siquiera de indultos, un sector sumiso que apenas recibe ayudas públicas si lo comparamos con otros sectores de la producción primaria, pero es un tejido comprometido con la sociedad como ya lo ha demostrado en muchas ocasiones, que pone en el centro de su trabajo la producción de alimentos sanos, seguros y respetuosos con el medio ambiente, absorbiendo unos costes de producción que lo llevan al límite de la rentabilidad, poniendo en riesgo su cada vez más escaso capital, y lidiando con unas administraciones públicas que no se lo ponen fácil ya que políticamente no parece resultar un sector prioritario.

La Región de Murcia cuenta con un tejido empresarial alrededor del cerdo que podemos calificar de excelencia, que se inicia con una estructura de granjas con mayor presencia en la comarca del Bajo Guadalentín y en el municipio de Fuente Álamo, que permite que dispongamos de una capacidad productiva sobre el 7,8% del censo nacional. Estas explotaciones porcinas en la última década han caído una media del 10,8%, si bien la capacidad global ha crecido un 24,10% principalmente en el rango entre 1.000 y 3.500 plazas de cebo, ya que un sistema en integración, que es el dominante, con un número de plazas inferior no es sostenible desde el punto de vista social, económico y empresarial para el ganadero, tampoco para las 20 empresas integradoras de porcino que existen en la Región de Murcia y que luchan por ser competitivas en los mercados mundiales, frente a otros países como Brasil con costes de producción más bajos que los que tenemos en España.

La industria de fabricación de piensos en la Región emplea a 680 trabajadores, con una facturación media de 1.300 millones de euros anuales lo que permite producir en los 129 locales autorizados para su elaboración, el 10,05 % de los piensos fabricados en España.

La industria cárnica genera en nuestra Región 7.104 empleos, más que toda la industria hortofrutícola (6.561), con 103 industrias autorizadas que facturan más de 1.900 millones de euros al año, con una producción de total para todas las especies de 450.000 toneladas de las cuales el 82,3% es cerdo, que exportamos mayoritariamente a países como China, Japón y Francia.

Todo esto se traduce en que el sector porcino representa el 18,36 % de la producción final agraria, el 57,13% de la producción final ganadera, y contribuye entre el 2,2 y el 2,7% al PIB de la Región de Murcia, cifras todas extraídas de un reciente trabajo denominado: “Estudio sobre la implantación actual y futura del sector porcino en la Región de Murcia” de junio de este año 2023, realizado por Interporc y la Región de Murcia.

La Región de Murcia es un referente en una producción porcina que aborda con decisión los retos en materias de bienestar animal, de respeto por el medio ambiente en materia de emisiones de gases de efecto invernadero, en el consumo de agua y materias primas,  gracias a la tecnología y a la mejora genética, unas empresas que contribuye al abastecimiento de los mercados en productos de calidad que llevan el nombre de esta Región a muchos países del mundo, fijando la población rural y exportando tecnología y conocimiento  en materia de producción animal.

El sector porcino es consciente de que su viabilidad está sujeta a muchos factores, algunos de ellos dependen de que sean puestos en marcha por el propio sector, nunca a coste cero, como son las inversiones necesarias para alcanzar los nuevos objetivos en bienestar animal y medio ambiente, o las prioridades que derivan de la Estrategia de la Granja a la Mesa, uso y producción de energías renovables como biometano o estruvita, lucha contra las enfermedades y uso racional de productos farmacéuticos, mejora de la formación de trabajadores e implantación de las MTDs en el sector.

Pero hay otro grupo de factores sociales que emergen de la ciudadanía, por supuesto respetables, pero que tienen su origen en tendencias o modas que inducen a comportamientos y estereotipos dirigidos por terceros y que buscan una sensibilización social contra el sector productor de carne, y en particular del cerdo, basándose en consideraciones éticas y morales, y señalando al sector productor de carne como el responsable de los males que la sociedad tiene, responsabilizándolos del cambio climático por el consumo de agua y pienso, y por las emisiones que genera el sector, pero sin abordar nunca y con rigor, lo que aporta a la sociedad, las necesidades presentes y futuras de alimentación de una población creciente que necesita proteínas como una de las fuentes necesarias para su mejor desarrollo fisiológico, y donde la producción animal junto a la vegetal, pesquera y acuícola contribuyen a alimentar al mundo. Estas organizaciones interesadas pocas veces valoran los efectos de sus propuestas sobre el abastecimiento mundial de alimentos, las necesidades fisiológicas, la afectación a la economía rural y local de muchas áreas que han crecido bajo una especialización productiva con vocación internacional.

Seamos objetivos y no mediáticos, utilicemos los buenos mimbres que la ciencia nos da para producir animales sanos, seguros, adaptados a las normas de bienestar animal y sujetos al uso de las mejores técnicas disponibles en los factores que determinan la producción animal, adentrándonos en el apasionante mundo de la biotecnología que nos permitirá garantizar un abastecimiento de mercado acorde con unas tendencias sociales que no se sustenten en estereotipos interesados, inducidos en muchos casos por otro tipo de intereses que el lector a buen seguro puede intuir y al que invito a que profundice sobre ellos.

La especialización inteligente de la que hablamos debe facilitar desde las administraciones locales y regionales, junto al tejido de investigación e innovación, el que dispongamos de un sector productor de carne que se ajuste a la transformación que marcan las normas españolas y europeas, pero mediante acciones políticas y actuaciones basadas en la innovación, en la aplicación de buenas prácticas medioambientales y de bienestar, en la biotecnología animal, que nos conduzcan hacía sectores productivos especializados con un posicionamiento internacional competitivo de toda la cadena global de producción de carne.

Emilio María Dolores Pedrero

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