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Experimentación animal. Las 3R

El uso de animales en la experimentación científica es un tema que despierta controversia. La respuesta no es unánime e implica un profundo debate ético. Por un lado, hay personas que rechazan rotundamente cualquier tipo de investigación con animales, mientras que otros apoyan este tipo de actividad por su contribución al desarrollo de importantes avances en medicina veterinaria y humana, tanto para crear nuevos medicamentos, como para el tratamiento de enfermedades y, en general, por los beneficios que reporta a la sociedad. No obstante, existe un grupo intermedio que acepta los experimentos, bajo determinadas condiciones, principalmente en lo que se refiere a mejorar las condiciones en las que se mantienen a los animales en los laboratorios, al uso de métodos que supriman el dolor, la angustia y el estrés que puedan padecer y del uso de alternativas cuando sea posible.

Los investigadores deben demostrar que existe una necesidad real de utilizar animales en el laboratorio, asegurarse que se utiliza el mínimo número posible y se mantenga su adecuado bienestar físico y psicológico. Por este motivo, la legislación obliga a constituir Comités de Ética en hospitales, universidades y centros de investigación que se encarguen de supervisar y dar el visto bueno a los objetivos y a las diferentes actividades y procedimientos incluidos en los proyectos. En la actualidad seguimos los postulados que en 1960 formularon los ingleses William Russell y Rex Burch, el concepto de las 3R: Refinar, Reducir, Reemplazar.

El Refinamiento insta a reducir al mínimo el sufrimiento impuesto a los animales que se utilizan en los procedimientos científicos, aunque no solo se refiere a cuestiones como las intervenciones quirúrgicas y ensayos clínicos, sino que también engloba  todo lo relacionado con asegurar el bienestar, un aspecto que influye directamente sobre el comportamiento que va a tener el animal, y por tanto, en los resultados finales del experimento, así como la especie animal elegida y el método anestésico y analgésico. Cada especie requiriere fármacos y dosis específicas, así como un ambiente y unas condiciones de manteamiento concretas, en las que hay que tener en cuenta la alimentación, las horas de luz y oscuridad, la temperatura o el nivel de ruido, además del manejo y cuidado por parte de los técnicos y de los investigadores, que deben poseer una formación adecuada. Es necesario disponer de métodos objetivos para valorar el dolor, la angustia y el estrés que pueden padecer y perfeccionar las técnicas encaminadas a suprimirlos.

Además, el estado sanitario de los animales está “íntimamente ligado” a su capacidad de respuesta, puesto que si se encuentran enfermos y/o en situación de estrés, se pueden obtener resultados erróneos, lo que obliga a repetir las pruebas. Otro aspecto a tener en cuenta es que los avances en el Refinamiento llevarán, “por sí solos”, a la segunda ‘R’, la Reducción del número de animales. Este concepto implica utilizar la cantidad mínima posible para obtener resultados significativos o los datos suficientes para responder a la cuestión que se investiga. Se basa en una adecuada planificación y diseño del proyecto, que incluye la selección del modelo animal apropiado para el estudio, el uso de programas estadísticos para calcular el número de animales necesarios, que variará en función del tipo de ensayo (farmacológico, quirúrgico, tumoral, etc.), realizar los procedimientos apropiados y definir debidamente el método de eutanasia, si fuese necesario.

El Reemplazo, se refiere a cualquier método científico que permita sustituir el uso de animales, ya sea de manera absoluta, utilizando en su lugar modelos matemáticos o simulaciones por ordenador; o relativa, que implica cambiar los vertebrados por otros seres vivos con menor percepción del dolor o que no se encuentran protegidos por la legislación (invertebrados, plantas, hongos, bacterias, virus, protozoos, algas); diversas alternativas como el uso de métodos in vitro (cultivos celulares y de tejidos humanos) o la posibilidad de experimentar con embriones de pollo. Para facilitar el Reemplazo, es fundamental mejorar el intercambio de información sobre experimentos con animales ya realizados, de modo que se evite la repetición de los procedimientos. No obstante, posiblemente sea la parte más complicada en la experimentación animal, puesto que implica el cambio de los animales por un método científico, además, al final siempre será necesario realizar la última prueba con ellos antes de dar el paso a la especie humana.

Las 3R son inseparables, debiendo tenerse en cuenta una cuarta, la RESPONSABILIDAD del investigador, que debe conocer y cumplir con las normas establecidas y los principios éticos. Es el principal Responsable de reducir cada vez más, a medio/largo plazo, el uso de animales de experimentación, idear nuevos sistemas, manteniendo sus principios Éticos cuando trabaje con seres vivos y valorar si la investigación responde a preguntas importantes que no tengan respuesta mediante métodos alternativos. Los científicos que utilizan animales de experimentación están sometidos a una legislación muy estricta. En España, actualmente nos regimos, principalmente, aunque no es la única legislación, por el RD  53/2013, de 1 de febrero, por el que se establecen las normas básicas aplicables para la protección de los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos, incluyendo la docencia. Esto implica que todo investigador que se precie y utilice cualquier tipo de animal de experimentación adquiere una RESPONSABILIDAD, que va mucho más allá del uso implícito de los animales debiendo responder también ante la sociedad de sus acciones.

1 comentario

  1. M. Dolores

    Estupendo artículo muy bien sintetizado sobre las 3R. Imprescindible insistir en su observancia y concienciación, pero me parece fundamental lo indicado respecto al principio de RESPONSABILIDAD, más allá de la obligación legal, concienciar a los investigadores en formación y a los jóvenes investigadores en trabajar por el avance continuo en estas cuestiones, respeto a los animales, sus derechos y su bienestar son signos de una sociedad responsable a la que todos debemos contribuir. Gracias por la divulgación. Comunicar siempre es positivo.

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