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GRANJAS DE LECHE: ¿SUSTENTABLES O SOSTENIBLES?

Desde hace ya un tiempo, y fuertemente vinculado a la economía y a la producción, hemos ido incorporando a nuestra vida los términos sustentables y sostenibles, que en la mayoría de las ocasiones son o han sido considerados sinónimos, por tanto, intercambiables entre sí, y que nos evocaban a la cultura ecológica. Pero más allá de ese ecologismo, pienso que deberíamos centrarnos en su aplicación, en mi caso concreto como propongo, en las granjas de ganado vacuno de leche, siendo por supuesto ambos conceptos aplicables a cualquier ganado y a cualquier explotación. Ambos términos son traducidos al inglés por “sustainability “, lo cual ya nos dirige hacia una sinonimia, que aumenta si consultamos el Diccionario de la Lengua española, en donde podemos encontrar que lo sustentable es definido como “Que se puede sustentar o defender con razones”, en su primera acepción. Sin embargo, en la segunda entrada, ya lo conecta con sostenible. Con relación al término sostenible, ya nos aclara más el concepto, porque lo define, en su segunda acepción, como un adjetivo que se refiere “especialmente en ecología y economía, que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente.”  Como vemos a través de esta definición, ambos términos están relacionados, pero no significan lo mismo, pudiendo señalar como un primer matiz que, según mi interpretación, lo sustentable hace referencia a todo lo interior o endógeno al sistema, mientras que lo sostenible hace referencia a todo lo externo, es decir, a las consecuencias de lo que ocurre. Así, Garrido (2020) señala que lo sustentable hace referencia a los recursos y a su mantenimiento, y lo sostenible hace referencia al beneficio generado por la utilización de estos. Analizando un poco más en detalle, Herman Daly, galardonado con el premio Premio Right Livelihood (considerados alternativos, desde una perspectiva crítica, al premio Nobel y centrados en premiar la promoción de acciones que supongan un verdadero cambio social) definió algunos de los principios de sustentabilidad, como son:

  1. Los recursos renovables deben mantenerse, no pueden utilizarse a mayor ritmo que la propia capacidad de generación de estos. Es decir, siempre tenemos la obligación de producir más recursos renovables de lo que podemos usar.
  2. Las sustancias contaminantes deben ser producidas en cantidades inferiores a su ritmo de eliminación. Es decir, hay que eliminar más de lo que utilizamos.
  3. Debemos buscar las correspondientes alternativas renovables a los recursos no renovables.

Por tanto, es fácil deducir que un sistema sustentable es aquel que debe promover en mayor medida la generación que utilización de los recursos renovables. En resumidas cuentas, Daly propone utilizar los recursos actuales garantizando el uso futuro d ellos mismos. No los agotemos pues. Para mantener el sistema, no necesitamos usar fuentes externas. Un ejemplo sería buscar suministro de electricidad con placas solares, en vez de utilizar la corriente eléctrica. En nuestro caso sería fomentar la conservación de praderas de calidad, produciendo todo o la mayor parta de los forrajes, sean en verde (silo, por ejemplo) o seco (por ejemplo, heno o paja), evitando tener que adquiridlo fuera, lo que conllevaría utilizar no sólo algunos recursos renovables ajenos a nosotros, sino que deberíamos utilizar también recursos no renovables, como por ejemplo el combustible utilizado en el transporte.

En el caso de lo sostenible, la idea surge en la década de los 80 en el informe Brundtland publicado por Naciones Unidas, en el cual se aparece por primera vez el término desarrollo sostenible, entendido como “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. Implica un cambio muy importante en cuanto a la idea de sustentabilidad, principalmente ecológica, y a un marco que da también énfasis al contexto económico y social del desarrollo”. Grosso modo, podríamos señalar que se propugna utilizar todos los medios para favorecer el presente y el futuro de las personas, en nuestro caso, que las granjas de leche sean viables, lo cual enlaza perfectamente con el concepto de sustentabilidad, es decir, primemos los recursos renovables y desechemos los no renovables, de ahí que señalase anteriormente que serían considerados los factores exógeno o externos a las propias granjas. Un ejemplo podría ser, traigamos vacas de fuera, cuya ración incluirá el forraje producido en nuestros prados, evitando así la desaparición de la granja por una mala gestión económica de la producción.

La llamada medioambiental de este informe Brundtland fue tan potente, que en el año 2002, 10 años de la Cumbre de Rio, la Organización de las Naciones Unidas convocó la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible, también conocida como Río+10, definió un plan de acción, que de forma muy resumida promovía preservar los recursos acuíferos, la reserva pesquera, la biodiversidad y disminuir las emisiones contaminantes al medio ambiente, lo que sirvió para de nuevo la ONU, aprobase los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que se incluyeron en la agenda 2030, que si bien deberían ser de aplicación completa a la humanidad, en nuestro aspectos más concreto de las granjas propone preservar los recursos naturales, garantizando el futuro de la población mediante la utilización racional de los mismos.

Para no extenderme más, a modo de conclusión, me gustaría señalar que la sustentabilidad es la base sobre la que alcanzar la sostenibilidad de nuestras granjas de leche, por lo que para ser sostenibles deberán ser sustentables, y por último, centrémonos en la sostenibilidad, para garantir un mejor futuro de nuestras granjas y de nosotros mismos.

Joaquín Hernández y Cristina Castillo.

Académicos correspondientes de la Academia de Ciencias Veterinarias de la Región de Murcia

Departamento de Patoloxia Animal. Universidade de Santiago de Compostela.

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