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Biomonitorización humana: protección de la salud frente a las sustancias químicas

La biomonitorización humana (HBM) permite estimar la concentración de una sustancia química (o sus metabolitos) en el organismo. Los estudios de biovigilancia humana (HBM) realizados en la población general, pueden aportar información muy valiosa sobre la efectividad de las políticas medioambientales adoptadas y servir como apoyo a aquellas pendientes de implementar. Son útiles en el estudio de las tendencias temporales de los niveles de contaminantes, así como en su distribución geográfica para determinar los grupos más vulnerables y detectar valores individuales anormalmente elevados. Sin embargo, la medición de una sustancia química ambiental en el organismo humano indica que ha existido exposición, pero no implica necesariamente la aparición de enfermedad o un efecto adverso (Albertini y col., 2006). 

El objetivo de este tipo de estudios es proporcionar valores de referencia de la población para diferentes contaminantes ambientales de interés en salud pública.

Este conocimiento permite:

  • Comparar con otros estudios previos realizados tanto en el país como en otros países, donde se desarrollan proyectos similares.
  • Identificar grupos más vulnerables a la exposición de determinados contaminantes. 
  • Definir niveles basales para el estudio de tendencias temporales y regionales, sobre la exposición ambiental en la población.
  • Proporcionar información útil para la priorización en el desarrollo de medidas orientadas a proteger a la población de los efectos de la exposición ambiental.
  • Valorar la efectividad de las políticas medioambientales dirigidas a reducir o eliminar la exposición ambiental en la población.
  • Cumplir con los compromisos derivados de los Convenios y compromisos Internacionales, como por ejemplo el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes.

La selección de las sustancias prioritarias o biomarcadores de exposición, es una etapa fundamental dentro de los estudios de biovigilancia humana (Paustenbach y col., 2006). La selección de los biomarcadores se realiza de acuerdo a los siguientes criterios:

  • Conocimiento constatado o sospecha de causar efectos en la salud humana.
  • Evidencia de su extendida presencia en el medio ambiente.
  • Persistencia y/o bioacumulación.
  • Evidencia de niveles en aumento o reciente emergencia en el medio ambiente.
  • Existencia de estrategias políticas de control y biovigilancia, con su correspondiente inclusión en Tratados o Convenciones Internacionales. SE deben tener particularmente en cuenta aquellos incluidos en el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes, así como los considerados como prioritarios por el Grupo Europeo de Expertos en Biomonitorización Humana (ESBIO).

El cuestionario epidemiológico es diseñado para recopilar información individual básica sobre datos sociodemográficos, estilo de vida, condiciones ambientales del entorno y algunas características personales. También se incluyen preguntas sobre la frecuencia de consumo de alimentos para registrar dieta habitual, así como, sobre enfermedades recientes y el uso de medicamentos.

En lo que respecta a los aspectos éticos, como cualquier estudio que implique la utilización de muestras humanas, los estudios de biovigilancia deben cumplir los principios éticos y legales definidos en la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal y su reglamento, en la Ley 41/2002 reguladora de la Autonomía del Paciente y de los Derechos y Obligaciones en Materia de Información y Documentación Sanitaria, en la Ley 14/1986 General de Sanidad y en la Ley 14/2007 de Investigación Biomédica.

Tal y como se requiere en la legislación vigente, los estudios realizados deben contar con la aprobación del Comité de Ética competente y todos los participantes deben firmar un documento de Consentimiento Informado, aceptando tanto la participación, como la inclusión de sus datos personales en bases de datos para su tratamiento y análisis. 

El análisis químico de biomarcadores de exposición en la población general, requiere de la aplicación de sofisticadas y sensibles técnicas instrumentales que permitan la cuantificación inequívoca de los analitos a los niveles esperados en las muestras. En estos métodos las medidas de control y aseguramiento de la calidad (QC/QA) constituyen un elemento clave (Panuwet y col., 2016).

La multicausalidad de las enfermedades hace que la presencia de una sustancia química, no signifique necesariamente la aparición de efectos en la salud humana. Aunque en algunos casos los estudios de investigación a lo largo de la historia, nos han proporcionado una buena comprensión de los efectos tóxicos y riesgos, asociados con sus niveles en diferentes matrices biológicas, en otros aún no se cuenta con la suficiente información o evidencia que permita establecer asociaciones entre la exposición a estos compuestos y efectos en la salud.

A la hora de interpretar los resultados, habrá que tener en cuenta las siguientes consideraciones: 

  1. La ausencia de un biomarcador no significa necesariamente que la persona no ha estado expuesta al mismo. Puede ser que la tecnología no sea capaz de medir una cantidad tan pequeña, o que la exposición tuviera lugar y que los compuestos hayan sido eliminados del organismo en el momento de la toma de muestra.
  2. Los biomarcadores no permiten discriminar con exactitud el origen o vía de la exposición, ya que la medida indica la cantidad total que ingresa en el organismo por cualquier vía y fuente de exposición. 
  3. En la interpretación de los resultados que implican metabolitos, hay que considerar que mientras algunos son específicos de un único compuesto de origen, en otros casos son comunes a varios compuestos originales. Además, la concentración de algunos metabolitos puede deberse a la exposición directa a los mismos por estar presentes en el medio (p. ej. DDE).
  4. La susceptibilidad individual, hace que un biomarcador actúe en el organismo de forma diferente entre individuos, en función de factores como las tasas de absorción, la distribución del contaminante en los diferentes tejidos, el metabolismo y la eliminación de la sustancia química. Estos procesos son dependientes tanto de las características de la sustancia como de las características del individuo, edad, dieta, estado de salud, etc. 

Todos estos motivos hacen que la interpretación de los resultados sea muy compleja.

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