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REFLEXIONES PERSONALES SOBRE EL CONCEPTO DE ONE HEALTH (UNA SOLA SALUD)

Este término es utilizado por primera vez en 1964 por un Médico Veterinario y Parasitólogo, Calvin Schwabe, en su Libro Medicina Veterinaria y Salud Humana (Veterinary Medicine and Human Health) retomando las ideas que Rudolf Virchow promulgó a mediados del siglo XIX, y en las que ponía de  manifiesto la inexistencia de líneas divisorias entre la medicina humana y animal, siendo el que acuña por vez primera el término Zoonosis para describir las enfermedades que pueden ser transmitidas desde los animales al hombre, defendiendo vehementemente la educación en medicina veterinaria y su relación con la humana. Hechos que unos años más tarde son igualmente puestos en evidencia por el insigne Louis Pasteur y por nuestro Ilustre D. Santiago Ramón y Cajal. Y es este veterinario americano, Calvin Schwabe, quien subraya la importancia de la interacción conjunta entre médicos humanos y médicos veterinarios para poder solucionar los problemas de salud en un mundo tan globalizado.  Estos principios sentaron las bases de la Salud Pública Veterinaria, así como de un nuevo concepto One Medicine, atribuido precisamente a C. Schwabe. Pero van surgiendo nuevos aspectos y se retoman las doctrinas de Hipócrates en las que insinúa la importancia del medio ambiente en la transmisión de enfermedades y como pueden afectar a la salud humana, que decía que la salud pública dependía directamente de cómo se encontrara el medio ambiente. A partir de la Salud Pública Veterinaria y de los postulados de Schwabe se crea el concepto de One Health.

A consecuencia del brote de Ébola surgido en 2003, veterinarios y médicos aúnan sus esfuerzos para promover la importancia que tiene el impacto de la vida silvestre y el medio ambiente en la salud humana, apareciendo el término One World-One Health que dará lugar años más tarde, en 2007, lo que actualmente conocemos como One Health.

Así, podríamos definir este amplio concepto One health como “la VOLUNTAD de aplicar y aunar los esfuerzos de colaboración de múltiples disciplinas (personal veterinario, farmacéutico, investigador, médico, epidemiólogo, estadístico, matemático, medioambientalista, etc.), ya sea de forma local, nacional o general al objeto de alcanzar una salud óptima para las personas, los animales y el medio ambiente”. Colaboración general, No Yo Solo, mejor dicho, Solo Yo, pues la primera expresión se refiere a una novela histórica sobre la toma de Pensacola por Bernardo de Gálvez. Y la segunda, Solo Yo, indica una gran pobreza de espíritu como indicara D. Santiago Ramón y Cajal cuando se obvia a los veterinarios como elemento indispensable en el control de enfermedades.

Unos pocos datos aclaratorios muy conocidos, el 60% de las enfermedades humanas transmisibles son zoonósicas. El 75% de los patógenos responsables de enfermedades infecciosas emergentes tienen un origen animal. Más de 1.000 millones de casos de enfermedades humanas son producidos por zoonosis endémicas. Cada año surgen 5 nuevas enfermedades y 3 de ellas tienen su origen en animales. Y otro dato que debería preocuparnos, el 80% de los patógenos que pueden ser utilizados como arma de guerra o con fines bioterroristas son zoonósicos.

Nos sirve como ejemplo ilustrativo el caso de las dermanisosis, Dermanyssus gallinae es un que afecta a las explotaciones avícolas de todo el mundo, y se calcula que es responsable de una pérdidas económicas que superan los 230 millones de euros, sólo en el continente europeo. Aparte de la patología que ocasiona en las aves, es igualmente portador y vehiculador de agentes víricos y bacterianos considerados zoonósicos. 

Fuera de las granjas avícolas industriales, en las ciudades, D. gallinae puede afectar a otras aves, palomas, gorriones o estorninos, y, ocasionalmente puede afectar a los humanos. Los ácaros atacan a las personas cuando el nivel de infestación es alto y los a las urbes este parásito puede infestar a los humanos cuando los nidos de pájaros están muy cerca de edificios, como en balcones, áticos, tejados, cornisas o detrás de unidades exteriores de calefacción/aire acondicionado. 

Recientemente nos llega la noticia que médicos italianos de un hospital requieren a veterinarios parasitólogos para solucionar un problema de ectoparasitosis. El resultado fue la identificación de Dermanyssus gallinae, descubierto en la consulta de los pacientes y en nidos de palomas que se habían instalado en los equipos de aire acondicionado. Los autores del informe abogan por el enfoque de Una Salud, y la resolución rápida del problema se debió a la intervención de los veterinarios. 

Durante la construcción del túnel de San Gotardo a principios del siglo XX, los trabajadores sufrieron un problema de salud importante que retrasaba enormemente las obras. Los médicos no encontraban la solución y solicitaron la colaboración de Eduardo Perroncito, Veterinario y Parasitólogo, quien fácilmente realizó el diagnostico, Ancilostomosis, sugirió el tratamiento y aplicó las medidas correctoras y preventivas para este proceso.

Hace unos días, La Coordinadora de Pediatría hospitalaria del Hospital La Paz, Ana Méndez Echevarría, hace unas declaraciones que a algunos les pueden hacer temblar sus cimientos. Comenta que carecen del enfoque One Health para poder trabajar con Veterinarios, muchos médicos tienen una idea equivocada de las Zoonosis, y a ella como pediatra le encantaría tener veterinarios en su equipo. Esto último se solucionaría fácilmente reconociendo ya, y de una vez por todas, la figura del VIR, Veterinario Interno Residente, y en un sentido más amplio aplicando la Ley 44/2003 de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, donde se pone de manifiesto el carácter Sanitario de la Veterinaria en su conjunto, no en vano somos los “Ángeles de la Guarda” de la población tanto en Seguridad Alimentaria como en enfermedades transmisibles al hombre por los animales o medio ambiente. 

Pero para ello los Veterinarios deben ser más corporativistas y luchar por los intereses de SU profesión y dejar de lado los interese particulares, pues de lo contrario otros profesionales querrán hacerse cargo de ciertas funciones. Y como no, aquellos que denotan un cierto rencor, resentimiento y envidia por nuestra profesión, e incluso algunos corpúsculos veterinarios que desean destacar sus elevadas cabezas, les diría que el “Sólo Yo” que cito al principio del escrito va para ellos, que no sean tan egocentristas a pesar de su larga existencia, su Vanidad es su enemigo, su ego no es más que un engaño y es el enemigo absoluto de su capacidad para aprender y crecer. Es imposible empezar a aprender lo que se cree saber, la autocomplacencia y el ego son los mayores enemigos de las cosas que deseamos porque nosotros mismos nos engañamos al creer que ya los poseemos.  Y termino con una cita de Zenón que viene a propósito: “No hay nada mas ajeno a las Ciencias que la satisfacción propia”.

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